En México el sistema legal tiene su origen en el Derecho Romano, por consecuencia, podemos encontrar en el derecho civil las figuras de persona, propiedad, derechos civiles y reales.

Las personas tienen derechos y obligaciones, así como propiedad sobre las cosas. Lo que no es persona es por consecuencia una cosa; esto incluía a los animales dentro de los bienes muebles, sin considerar que eran seres vivos. Mucho menos se pensaría que pudieran contar con derechos, al ser propiedad de la persona.

En México (hasta hace poco) solo se podía otorgar una protección ambigua a los animales al ser considerados propiedad de las personas conforme al Código Civil Federal, invocando los capítulos de daño en propiedad ajena de los códigos penales. El mismo Código Civil da a las mascotas y animales de granja el estatus jurídico de bienes muebles, por lo que pueden incluso llegar a ser embargados o hipotecados.

En sentido general, el Derecho Romano generaliza que todo lo que existe en la naturaleza es cosa a excepción del ser humano. Cosa es todo ser corpóreo o incorpóreo apropiable o inapropiable por el hombre, perceptible o no por los sentidos, ocupe o no un espacio físico en la naturaleza.

Recientemente, gracias a movimientos ciudadanos y nuevos ideales que buscan un mejor trato hacia los animales, se han aprobado diversas Leyes Estatales en México que protegen la vida animal; o bien, los estados han reformado sus códigos penales para incluir delitos de crueldad animal. Los animales dejan de ser catalogados como “cosas” para ser “seres vivos dotados de sensibilidad”.

 

 

Leyes actuales en México

Hoy la mayoría de los estados de la República Mexicana cuentan con una Ley de Protección Animal (el Estado de México y Oaxaca no las tienen pero han reformado sus códigos penales), con diferentes nombres por estado pero todas ellas protegiendo la vida de los animales domésticos y/o silvestres.

Por ejemplo, en la Ley de Protección a los Animales Domésticos del Estado de Baja California, se considerarán actos de crueldad:

  1. “La muerte producida utilizando un medio que prolongue la agonía del animal, causándole sufrimientos innecesarios;
  2. Cualquier mutilación, que no se efectúe bajo el cuidado de un médico veterinario;
  3. Torturar o maltratar a un animal por maldad, brutalidad, egoísmo o grave negligencia;
  4. Toda privación de aire, luz, alimento, bebida, espacio suficiente o abrigo contra la intemperie, así como el suministro o aplicación de substancias u objetos ingeribles o tóxicos, que causen o puedan causar daño a un animal;
  5. El descuidar la morada y las condiciones de aireación, movilidad, higiene y albergue de un animal, a tal grado que pueda causarle sed, insolación, dolores considerables o atentar gravemente contra su salud, y
  6. Los actos u omisiones carentes de un motivo razonable o legítimo, y que sean susceptibles de causar a un animal, dolores o sufrimientos considerables, o que afecten gravemente su salud o la de la comunidad.”

El reglamento de esta ley prevé que se impondrá multa de 10 a 30 veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización a quien incurra en algún acto de crueldad mencionado en el párrafo anterior.

Los nombres completos de algunas de estas Leyes y su contenido lo puedes consultar en este enlace.

Además, en la mayoría de los estados ya se han reformado los códigos penales para tipificar los crímenes de zoofilia, maltrato, crueldad animal y abandono, castigándose dichos delitos con multas y algunos casos hasta con años de prisión.

Por ejemplo, el artículo 420 del Código Penal Federal establece pena de uno a nueve años de prisión y por el equivalente de trescientos a tres mil días multa a quien dañe algún ejemplar de flora o fauna silvestres, terrestres o acuáticas en veda, considerada endémica, amenazada, en peligro de extinción, sujeta a protección especial o regulada por algún tratado internacional del que México sea parte.

Una parte importante sobre la inclusión en los códigos penales de los delitos de abuso animal es el hecho de que, al castigarse estos actos cometidos en contra de los animales, se mejora la calidad de vida tanto de los animales como de la sociedad, porque al detener a las personas que son violentas con los animales se evita que escalen su peligrosa conducta hacia los seres humanos. Las leyes de protección animal son consideradas por muchos como indicadores de una mejoría en la civilidad y moral colectiva de un País.

 

El contenido de esta página no es ni debe considerarse asesoría legal, la información es únicamente de carácter informativo.


Paulina Contreras

Paulina Contreras

Asociada en GD Legal. Se especializa en Derecho Migratorio, Ambiental, Corporativo, Administrativo y Propiedad Intelectual.